Al oriente de San Luis Potosí se encuentra Villa Hidalgo, un destino que conserva la esencia del México profundo y se presenta como una opción ideal para una escapada en familia. Su ambiente hospitalario, calles empedradas y ritmo pausado permiten al visitante conectar con la historia, la cultura y las tradiciones locales.
Entre sus principales atractivos destacan las antiguas haciendas que narran episodios de la Independencia y la Revolución. La ex Hacienda Peotillos conserva la casa de los Carmelitas y sus trojes; la ex Hacienda de La Tapona sorprende con su noria abovedada, ejemplo notable de la arquitectura hidráulica colonial; mientras que la Hacienda Corcovada ofrece un recorrido entre muros centenarios que invitan a mirar al pasado.

El corazón del municipio es su plaza principal, considerada una de las más bellas del estado por su cuidado y encanto. El kiosco central, los portales y la Parroquia de San José conforman un espacio de convivencia donde se celebran fiestas patronales, danzas y tradicionales castillos de pirotecnia.
La gastronomía es otro de los grandes atractivos de Villa Hidalgo. Platillos como el asado de boda, el conejo ixtlero y la codorniz forman parte de su herencia culinaria, acompañados de dulces típicos como charamuscas y biznagas. Para beber, el mezcal, el pulque y el colonche de tuna completan la experiencia. A ello se suma la tradición artesanal, especialmente la elaboración de molcajetes de piedra, símbolo del trabajo y la identidad local.
Rodeado de formaciones volcánicas, conos y antiguos cráteres conocidos como jalapascos, el municipio ofrece paisajes ideales para el senderismo y la contemplación. Cada 19 de marzo, durante la fiesta en honor a San José, Villa Hidalgo muestra su rostro más festivo con ferias, música y celebraciones que llenan de vida sus calles.