En el norte de Veracruz, Tuxpan se posiciona como un destino donde la naturaleza, la biodiversidad y la vida costera conviven en perfecto equilibrio. Conocido como el Puerto de los Bellos Atardeceres, este destino ofrece una experiencia auténtica que combina playas extensas, ecosistemas únicos y una profunda identidad cultural, a tan solo 3.5 horas de la Ciudad de México.
Uno de los mayores tesoros naturales de Tuxpan son sus manglares, considerados únicos por albergar los cuatro tipos existentes: rojo, negro, botoncillo y blanco. Esta barrera natural, poco común en el mundo, protege la costa y sirve de refugio para aves, peces y numerosas especies silvestres, convirtiéndose en un escenario ideal para el turismo de naturaleza y las experiencias responsables.

Muy cerca de la costa se extiende la zona arrecifal conocida como Bajos Tuxpan, Enmedio y Tanhuijo, un ecosistema marino de gran riqueza biológica donde es posible observar corales y fauna marina practicando esnórquel o buceo. A esto se suma la Laguna de Tampamachoco, el Santuario de las Iguanas y la virgen Isla de Lobos, espacios que reafirman el valor ambiental del destino.
Con más de 42 kilómetros de litoral, las playas de Tuxpan destacan por su arena dorada, mar tranquilo y ambiente familiar. La Playa Principal, ubicada a pocos minutos del puente Tampamachoco, concentra servicios, palapas y restaurantes de mariscos frescos, mientras que sitios como Playa Solita o Playa Paraíso ofrecen calma y contacto directo con la naturaleza.

El río Tuxpan es otro de los grandes protagonistas del puerto. Sus paseos en lancha entre manglares y aves, así como el malecón y los cafés frente al agua, regalan postales memorables, especialmente al atardecer, cuando el cielo se tiñe de colores que dan fama internacional al destino.
En el ámbito cultural, Tuxpan refleja la esencia de la Huasteca veracruzana en su gastronomía, con platillos como el zacahuil, el huatape de camarón y las empanadas de zaragalla. El Parque Reforma, punto de encuentro local, y la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII, complementan la experiencia urbana y cultural.
La oferta de hospedaje se adapta a distintos perfiles de viajero, desde propuestas eco-chic frente al mar hasta hoteles urbanos con vista al río. Además, el calendario festivo suma valor al destino con tradiciones como el Día del Niño Perdido en diciembre, cuando miles de velas iluminan las calles de la ciudad.
En 2026, Tuxpan se consolida como un puerto con alma, ideal para quienes buscan playas tranquilas, naturaleza exuberante, cultura viva y una conexión auténtica con el entorno. Un rincón del Golfo de México donde cada atardecer se convierte en una experiencia inolvidable.