18 de September de 2026

Blog Post

Tetzcotzinco, el antiguo santuario de agua de Nezahualcóyotl en Texcoco

Al noreste de la ciudad de Texcoco se encuentra Tetzcotzinco, un antiguo asentamiento del territorio de Acolhuacan que conserva uno de los ejemplos más sorprendentes de ingeniería hidráulica y arquitectura prehispánica del centro de México. Popularmente conocido como los “baños de Nezahualcóyotl”, el sitio está relacionado con el célebre gobernante texcocano, a quien se atribuye su mayor periodo de esplendor.

De acuerdo con diversos relatos históricos, Nezahualcóyotl habría acudido a este lugar para ayunar y meditar. Su importancia, sin embargo, va mucho más allá de esta tradición, pues Tetzcotzinco formó parte de un complejo sistema hidráulico alimentado por los manantiales que nacen en la sierra.

Los antiguos acolhuas transportaban el agua mediante una red de canales y acueductos, para lo cual construyeron terraplenes entre las lomas que permitían mantener el nivel del líquido. Los canales fueron elaborados con una mezcla de arena, cal y gravilla de tezontle y posteriormente recubiertos con estuco para impermeabilizarlos, mientras que los terraplenes utilizaban piedra unida con lodo.

La arquitectura del sitio también sorprende por su integración con el paisaje. Habitaciones, pilastras, canales y elementos escultóricos fueron labrados directamente en la roca y se distribuyen entre Tetzcotzinco y la ladera occidental del Cerro Metécatl.

La historia del lugar está vinculada con distintos gobernantes de Acolhuacan. Las fuentes de los siglos XVI y XVII, entre ellas los relatos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, narran acontecimientos relacionados con los descendientes de Xólotl y señalan la relevancia que tuvo Tetzcotzinco en diferentes momentos de la historia de Texcoco.

Posteriormente, durante el gobierno de Nezahualcóyotl, el asentamiento alcanzó su máximo esplendor y se consolidó la compleja infraestructura hidráulica y arquitectónica que caracteriza al sitio.

Durante la época colonial, Tetzcotzinco sufrió la destrucción de diversos elementos como parte del proceso de imposición religiosa. A pesar de ello, permanecieron importantes conjuntos arquitectónicos cuyos nombres se conservaron a través de la tradición popular.

Entre ellos se encuentran el Trono, la Calzada, el Baño del Rey, el Palacio, el Baño de la Reina, el Baño de las Concubinas, la Plaza o Patio de las Danzas, el Templo a Tláloc, el Adoratorio o Los Dioses, la Fuente L, el Acueducto, la Fuente A y el Reservorio H.

El conjunto también conserva petroglifos y esculturas antropomorfas y zoomorfas, elementos que enriquecen la experiencia de recorrer este espacio y permiten acercarse a la cosmovisión y al conocimiento que los antiguos habitantes de la región desarrollaron en torno al agua, la arquitectura y el entorno natural.