En pleno corazón del Pueblo Mágico de Pátzcuaro se levanta El Sagrario, uno de los templos más representativos y fotografiados de Michoacán, custodio de siglos de historia, fe y arte. Su imponente arquitectura y su riqueza artística dan testimonio del papel fundamental que esta ciudad ha tenido desde la época virreinal como centro espiritual, cultural y social de la región lacustre.
El Templo del Sagrario tiene su origen en el Hospital de Santa Marta, fundado entre 1538 y 1540 por Don Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán y una de las figuras más influyentes en la evangelización y organización social del occidente de México. En este recinto se resguardó durante décadas la imagen de la Virgen de la Salud, elaborada en pasta de caña de maíz, una de las expresiones más valiosas del arte indígena novohispano y símbolo de profunda devoción regional.
La construcción del templo actual inició en 1693 y se extendió a lo largo de casi dos siglos, concluyendo en 1893. Esta larga etapa constructiva dio como resultado un edificio de gran solidez y riqueza estilística, donde convergen elementos del barroco virreinal, influencias mudéjares y detalles neoclásicos, reflejo de la evolución artística de la Nueva España. Durante más de 190 años, El Sagrario funcionó como el Santuario de Nuestra Señora de la Salud, hasta el traslado definitivo de la imagen a la Basílica en 1924.

Su fachada, robusta y majestuosa, recuerda a una fortaleza, con arcos, mascarones, ángeles tallados y un atrio que lo separa de la calle, invitando al visitante a cruzar un umbral simbólico hacia la historia. En el interior, destaca un altar mayor barroco de estilo churrigueresco, considerado una joya del arte sacro por sus columnas decoradas, esculturas y pinturas. El ciprés de cantera que preside el presbiterio resguarda actualmente la imagen de la Virgen del Rosario.
Además de su valor arquitectónico, El Sagrario mantiene una intensa vida religiosa como parroquia activa y conserva su vínculo con el antiguo claustro dominico, hoy parte del conjunto histórico que incluye la Casa de los Once Patios. Su ubicación, a unos pasos de la Plaza Vasco de Quiroga, lo convierte en un punto clave dentro del recorrido cultural del centro histórico.
Como parte del Plan Michoacán, este tipo de espacios continúan siendo impulsados y puestos en valor por su capacidad de preservar la identidad, la memoria y las tradiciones que hacen de Michoacán un destino de historia viva. Visitar El Sagrario de Pátzcuaro no es solo admirar un templo, sino adentrarse en el legado que conecta el pasado con el presente y proyecta el futuro cultural de México.