26 de June de 2026

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Descubren Minanbé, una ciudad maya intacta que permaneció oculta por más de mil años en la selva de Campeche

La selva de Campeche vuelve a sorprender al mundo. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció el hallazgo de Minanbé, una ciudad maya que permaneció prácticamente intacta durante más de un milenio al norte de la Reserva de la Biosfera Calakmul y que podría convertirse en una de las revelaciones arqueológicas más importantes de los últimos años.

El sitio, cuyo nombre significa «no hay camino» en lengua maya yucateca, fue localizado durante una temporada de investigación avalada por el Consejo de Arqueología del INAH. La ciudad había sido detectada previamente mediante tecnología LiDAR, pero fue el reciente trabajo de campo el que permitió confirmar la existencia de un asentamiento de aproximadamente 15 hectáreas, libre de saqueos y con un notable estado de conservación.

La expedición fue encabezada por el arqueólogo Ivan Šprajc, del Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias, quien culminó con este descubrimiento tres décadas de exploraciones en las Tierras Bajas Mayas Centrales, una región que albergó entre nueve y once millones de habitantes durante el periodo Clásico Tardío, entre los años 600 y 900 d.C.

Ubicada al poniente de Chactún, Minanbé conserva un núcleo urbano conformado por plazas rodeadas de edificios palaciegos y religiosos, además de terrazas agrícolas y sistemas hidráulicos que evidencian un avanzado aprovechamiento del entorno. Entre sus estructuras sobresale un templo piramidal de más de 13 metros de altura con características propias del estilo arquitectónico Río Bec, como finos acabados de mampostería, paneles lisos y una pronunciada escalinata.

Uno de los hallazgos más relevantes fue el descubrimiento de 14 monumentos, entre estelas y altares, varios de ellos con inscripciones jeroglíficas e iconografía excepcionalmente conservada. La denominada Estela 1 muestra una escena de decapitación y conserva un signo calendárico que registra la fecha 849 d.C., correspondiente al periodo Clásico Terminal, aportando información clave sobre los últimos momentos de ocupación de la ciudad.

Mediante técnicas de fotogrametría, el equipo generó modelos tridimensionales de los monumentos a partir de alrededor de 500 fotografías. Estos registros fueron analizados por el epigrafista Octavio Esparza Olguín, quien logró identificar diversos elementos jeroglíficos a pesar del desgaste natural de las piezas.

Los investigadores también localizaron un monumento con una posible inscripción correspondiente a finales del siglo VII, lo que podría convertirlo en el vestigio fechado más antiguo de la región. Además, la distribución de estelas y altares sugiere que Minanbé desempeñó un papel político y económico de gran relevancia, ligado a la producción agrícola y al intercambio comercial durante el auge de la civilización maya.

Para los especialistas, este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la organización territorial de las antiguas ciudades mayas, sino que abre nuevas líneas de investigación sobre las transformaciones sociales ocurridas antes del colapso de diversos centros urbanos hacia el siglo X. Minanbé emerge así como un nuevo tesoro arqueológico de México, oculto durante siglos entre la exuberante vegetación de la selva campechana.