Cada 23 de septiembre se recuerda la declaratoria del Parque Nacional Cumbres del Ajusco, realizada en 1936, como un espacio destinado a preservar la riqueza natural de esta zona montañosa ubicada al sur de la Ciudad de México.
Con una superficie de 920 hectáreas, el parque representa uno de los espacios naturales más destacados de la capital mexicana. Sus paisajes están conformados por bosques de pino y encino, pastizales de alta montaña, formaciones rocosas y zonas de gran valor ambiental.

El Ajusco también es un destino para quienes buscan actividades al aire libre. Sus senderos son escenario de caminatas, senderismo, trekking, montañismo y ciclismo de montaña, además de otras experiencias recreativas que se desarrollan en los alrededores.
Entre sus puntos más representativos se encuentran la Cruz del Marqués, con una elevación cercana a los 3,930 metros sobre el nivel del mar, y el Pico del Águila, que alcanza aproximadamente 3,936 metros. Desde estas zonas es posible contemplar amplias panorámicas del paisaje de la Ciudad de México y del valle del Ajusco.
El entorno también ofrece espacios para acampar y practicar actividades de aventura, además de recorridos entre bosques y formaciones de origen volcánico. En los alrededores se encuentran propuestas recreativas como el Laberinto del Ajusco y pistas de Go-Karts.

Para llegar desde distintos puntos de la Ciudad de México, una de las principales vías de acceso es la carretera Picacho-Ajusco, a la que se puede llegar desde Periférico Sur o Viaducto Tlalpan.
El Parque Nacional Cumbres del Ajusco mantiene así su vocación como espacio de conservación y recreación, donde la cercanía con la naturaleza permite descubrir otra faceta de la Ciudad de México entre bosques, montañas y paisajes de gran altura.