21 de February de 2026

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Chipehua, el paraíso de dunas y mar que conquista al Istmo de Tehuantepec

En el corazón del Istmo de Tehuantepec, Chipehua se revela como un tesoro natural donde el viento esculpe el paisaje y transforma la costa en un escenario casi surrealista. Esta playa semivirgen de Oaxaca destaca por la fusión de enormes dunas de arena blanca con el mar abierto del Pacífico, creando un entorno poco intervenido y perfecto para quienes buscan desconexión y naturaleza en estado puro.

Ubicada a unos 30 o 40 minutos de Salina Cruz y a unas cinco horas de la ciudad de Oaxaca, Chipehua mantiene un carácter rústico que la convierte en un refugio para viajeros que prefieren experiencias auténticas.

El acceso final por caminos de terracería y la escasa infraestructura turística refuerzan su esencia de joya escondida.

Las dunas son el principal atractivo: montículos moldeados por el viento que pueden alcanzar alturas considerables y ofrecen vistas panorámicas del litoral. En ellas, el sandboarding se ha vuelto una de las actividades favoritas, mientras que paseos a caballo, recorridos en cuatrimoto y caminatas al atardecer permiten explorar el paisaje desde distintas perspectivas.

Durante la temporada de lluvias, además, aparecen pozas temporales entre la arena que añaden un toque de oasis al entorno.

La playa, extensa y de arena suave, invita a nadar y disfrutar del oleaje característico del mar abierto, además de degustar mariscos frescos en pequeñas palapas locales que conservan el sabor auténtico del Pacífico.

El hospedaje es limitado y básico, por lo que muchos visitantes optan por alojarse en Salina Cruz o Huatulco y realizar visitas de un día.

Chipehua se consolida así como un destino para el turismo de naturaleza y aventura, donde el silencio, el viento y el sonido del mar son los protagonistas de una experiencia que parece sacada de otro mundo.