El estado de Chiapas reafirma su posición como uno de los principales destinos de turismo de naturaleza en el país, luego de una temporada de Semana Santa excepcionalmente positiva que marcó un parteaguas en la dinámica del sector.
De acuerdo con Pablo Albores, el crecimiento no solo se reflejó en cifras, sino en un cambio estructural en las preferencias de los viajeros, quienes ahora buscan experiencias auténticas, contacto con comunidades locales y entornos naturales abiertos.
Uno de los corredores más dinámicos fue el que conecta Palenque con la Selva Lacandona, donde destinos como la cascada El Salto en Lacanjá Chansayab y las cascadas de Roberto Barrios registraron una importante afluencia turística. Asimismo, la conectividad hacia la zona arqueológica de Yaxchilán impulsó la actividad en Frontera Corozal, confirmando el atractivo de la combinación entre patrimonio cultural y riqueza natural.

En la región de la Meseta Comiteca, el Parque Nacional Lagos de Montebello y las cascadas de Agua Azul se mantuvieron como los principales polos de atracción, aunque nuevos sitios como las “Tres Tzimoleras” comenzaron a ganar protagonismo entre los visitantes. Este dinamismo también alcanzó la zona costera, desde Zapotal y Costa Verde hasta las tradicionales fincas cafetaleras del Soconusco, que avanzan en su proceso de recuperación.
Otro de los grandes logros fue el crecimiento turístico en Unión Juárez y el volcán Tacaná, impulsado por la certificación de guías comunitarios y una notable mejora en la percepción de seguridad, factores que han permitido estabilizar el flujo de visitantes en la región.

En este contexto, la estrategia estatal ha sido clave para revertir alertas de viaje internacionales. La reciente visita de una delegación de Canadá, que recorrió destinos como San Cristóbal de las Casas y Palenque, permitió constatar condiciones favorables en infraestructura y orden público, fortaleciendo la confianza del mercado extranjero.
Finalmente, la eliminación de bloqueos viales, particularmente en la carretera Oxchuc-Ocosingo, marcó una diferencia histórica al facilitar la movilidad turística. Este avance, sumado al protagonismo del turismo local como motor económico, consolida a Chiapas como un destino competitivo y en crecimiento dentro del panorama nacional, posicionándose como referente del turismo de naturaleza en la era post-pandemia.