En el estado de Chihuahua, entre montañas, bosques y profundos cañones, se encuentra uno de los tesoros naturales más impresionantes de México: las Barrancas del Cobre. Ubicado en la Sierra Tarahumara, este extraordinario sistema está conformado por aproximadamente 20 cañones interconectados que abarcan más de 60 mil kilómetros cuadrados, una extensión que supera a la del famoso Gran Cañón de Arizona.
El complejo geológico está integrado por nueve grandes barrancas: Urique, Sinforosa, Batopilas, Candameña, Chínipas, Septentrión, Oteros, Tararecua y la Barranca del Cobre, formando un paisaje monumental que alcanza profundidades de hasta 1,800 metros y ofrece algunas de las vistas más espectaculares de América del Norte.
Entre sus principales atractivos destacan las cascadas más altas de México. La Cascada de Basaseachic, con 246 metros de altura, y la impresionante Piedra Volada, que supera los 450 metros durante la temporada de lluvias, se convierten en escenarios naturales que cautivan a viajeros, fotógrafos y amantes de la aventura.

Las Barrancas del Cobre también son hogar del pueblo rarámuri, una de las culturas originarias más representativas del país. Con una población cercana a los 70 mil habitantes, esta comunidad ha preservado sus tradiciones, su lengua y su estrecha relación con la naturaleza a lo largo de los siglos. Su nombre significa “los de los pies veloces”, en referencia a su reconocida capacidad para recorrer largas distancias corriendo a través de la sierra.
El destino se ha consolidado como uno de los principales atractivos turísticos de México gracias a experiencias únicas como el recorrido a bordo del Tren Chepe, considerado uno de los viajes ferroviarios más espectaculares del mundo. El trayecto conecta Chihuahua con Los Mochis, atravesando puentes, túneles y paisajes que revelan la inmensidad de la Sierra Tarahumara.

La principal zona turística se localiza en Divisadero, donde se encuentra el Parque de Aventura Barrancas del Cobre. Entre sus atractivos sobresalen el teleférico, uno de los más largos del mundo sin torres intermedias, y las emocionantes tirolesas que permiten admirar los cañones desde las alturas. Además, los visitantes pueden disfrutar de miradores panorámicos, senderismo, gastronomía regional y espacios con vistas espectaculares al sistema de barrancas.
La primavera, entre marzo y junio, es considerada una de las mejores temporadas para visitar el destino debido a sus temperaturas agradables y paisajes llenos de color. Durante el invierno, las montañas y barrancas se transforman con la presencia de nieve, ofreciendo una experiencia completamente distinta y de gran belleza.
Con una combinación única de naturaleza, aventura, cultura ancestral y paisajes inolvidables, las Barrancas del Cobre continúan consolidándose como uno de los destinos turísticos más extraordinarios de México y una visita imprescindible para quienes desean descubrir la grandeza de la Sierra Tarahumara.