Villa de Seris es un barrio histórico que conserva el alma de un antiguo pueblo dentro de la ciudad moderna. Fundado entre 1741 y 1742 como asentamiento indígena seri y posteriormente convertido en el Presidio del Pitic, este sitio marcó el origen de la actual capital sonorense y mantiene una identidad propia que ha perdurado por siglos.
Reconocido oficialmente como Barrio Mágico en febrero de 2023 por la Secretaría de Turismo federal, el nombramiento destaca su valor cultural, comunitario y patrimonial, impulsando la conservación de su arquitectura tradicional, calles empedradas y espacios públicos que evocan el pasado colonial del valle del Río Sonora.

Entre sus principales atractivos se encuentra la Plaza de los Tres Pueblos, corazón del barrio y punto de encuentro donde se aprecia la vida cotidiana, así como el emblemático Templo de Nuestra Señora de la Candelaria, recinto del siglo XVIII que funge como centro espiritual y escenario de las fiestas patronales de febrero. A espaldas de la plaza, los vestigios del antiguo Presidio del Pitic narran el proceso de conquista y fundación de la región.
El recorrido por sus callejones y casas de adobe permite viajar en el tiempo, mientras que su ambiente comunitario invita a caminar con calma y convivir con familias que han habitado el barrio por generaciones. Además, espacios culturales y presentaciones artísticas, como danzas tradicionales de influencia yaqui y seri, fortalecen su identidad viva.

La gastronomía es otro de sus grandes atractivos, especialmente por ser la cuna de las coyotas, emblemáticas galletas de harina rellenas de piloncillo y horneadas a la leña. Destacan establecimientos tradicionales como Coyotas Doña María, Coyotas Doña Elena y Coyotas Doña Coyo, donde este postre artesanal ha evolucionado con sabores como nuez, cajeta, guayaba y jamoncillo.
Con su historia ligada a la etnia seri, su pasado como municipio independiente y su presencia en el cine mexicano, Villa de Seris se consolida como un espacio que combina memoria, tradición y hospitalidad sonorense, convirtiéndose en una parada obligada para quienes visitan Hermosillo.