Sayulita, Pueblo Mágico desde 2015, es uno de los destinos más emblemáticos de la Riviera Nayarit gracias a su espíritu bohemio, su energía vibrante y su conexión auténtica con el mar. Reconocido a nivel internacional por sus olas perfectas para el surf, este colorido pueblo costero combina tradición local, influencias cosmopolitas y una atmósfera relajada que cautiva a viajeros de todo el mundo.
Sus playas son el corazón de la experiencia. La playa principal es ideal para surfistas de todos los niveles, desde principiantes que toman sus primeras clases hasta expertos que ofrecen un espectáculo constante sobre las olas. A pocos minutos caminando desde el centro se encuentra Playa Los Muertos, un rincón más tranquilo, perfecto para nadar, relajarse y disfrutar del paisaje natural.

Caminar por Sayulita es parte esencial del viaje. Sus calles empedradas y coloridas, la plaza principal siempre animada, los mercados artesanales y las galerías de arte huichol reflejan la identidad artística y multicultural del pueblo. Al caer la noche, el ambiente no se apaga: bares y restaurantes ofrecen música en vivo, coctelería y una vida nocturna activa, manteniendo el espíritu festivo que distingue al destino.
Entre sus experiencias más significativas se encuentra la visita al Campamento Tortuguero, un proyecto comunitario dedicado a la conservación de tortugas marinas. Durante la temporada, los visitantes pueden presenciar la liberación de crías al atardecer, una vivencia emotiva que refuerza el compromiso ambiental de la comunidad. Sayulita también es punto clave para el yoga, el avistamiento de ballenas y actividades de naturaleza y bienestar.

En cuanto al hospedaje, Sayulita ofrece opciones para todos los presupuestos. Desde hoteles boutique de lujo hasta hostales y zonas de camping con tarifas accesibles, que rondan entre los 350 y 400 pesos por noche. Plataformas como Airbnb permiten encontrar habitaciones en casas locales o alojamientos sencillos a precios más bajos, especialmente si se reserva con anticipación.
La gastronomía es otro de sus grandes atractivos. Aunque los restaurantes frente al mar suelen tener precios elevados, abundan las opciones locales con las llamadas tres B: buenas, bonitas y baratas. En fondas y puestos callejeros, especialmente en avenidas como Revolución, es posible disfrutar tacos de birria o carne asada desde 20 o 25 pesos, además de mariscos frescos y cocina internacional.

Llegar a Sayulita es sencillo. El aeropuerto más cercano es el de Puerto Vallarta (PVR), desde donde se puede tomar transporte público, la opción más económica, ya sea frente a centros comerciales o cruzando el puente peatonal afuera del aeropuerto. También es accesible por la Carretera Federal 200, que conecta con otros destinos de la Riviera Nayarit, tanto en auto como en autobús.
La mejor época para visitar Sayulita es de noviembre a mayo, cuando el clima es seco, soleado y con baja humedad, ideal para disfrutar de la playa y las actividades al aire libre.
Con su mezcla de aventura, relajación, cultura y belleza natural, Sayulita se consolida como un destino completo y auténtico, uno de los lugares más mágicos y vibrantes de la costa mexicana, donde cada visitante encuentra su propio ritmo frente al mar.